7. Desalojo (y nueva okupación)

 

Éste es el penúltimo punto que cierra el círculo de la okupación, tras el que vendrá la siguiente okupación —eso se espera—. Es un momento desagradable para el que se debe estar lo mejor preparadxs que se pueda para que el “trauma” sea el menor posible. No se puede tener permanentemente en la mente el desalojo, no deberíamos obviarlo ya que el trauma se hará mucho más fuerte. Decidir qué vamos a hacer tras él, iniciando otra vez el ciclo, nos puede servir de ayuda para estar más segurxs. En algunas ocasiones, lxs okupantes optan por okupar un nuevo espacio antes de ser desalojadxs del anterior, lo cual exige un esfuerzo extra si se quiere seguir manteniendo la vida en la casa en peligro, pero que sin embargo, es un apoyo importante para poder afrontar con fuerza y ánimo el desalojo. De todas formas, es preciso preparar dónde vais a ir cuando os desalojen, aunque sea provisionalmente, y dónde almacenareis vuestras cosas.

Existen distintas modalidades de desalojo, que a su vez se pueden fundamentar, o no, en las distintas vías legales que pude llevar un caso de okupación. Algunos de los supuestos más habituales son los siguientes:

Desalojo en las primeras horas y “desalojo cautelar”. Durante las primeras horas y días de una okupación, conviene que se hagan “permanencias” con el mayor número de personas posibles, ya que es el momento en que la policía suele pasar por el lugar de los hechos para tomar acta de lo ocurrido y elaborar el atestado que se remitirá al Juzgado de Guardia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que existe el mismo riesgo de que produzca un desalojo los primeros días que varios días, semanas o meses más tarde.

Cuando se produce un desalojo cautelar, es decir, antes de la fecha del juicio, suele ser por motivos concretos y tasados, como pueden ser la necesidad urgente de restituir a dueñxs en su propiedad (por ejemplo, porque lo necesite a corto plazo por alguna razón) o por la seguridad de quienes se encuentren en su interior. No obstante, se han dado casos en los que no se ha dado un motivo específico.

Lo más común es que cualquier desalojo se comunique previamente, tanto a lxs okupantes (entregándoles una notificación en mano o dejándola en la puerta) o avisando a lxs abogadxs personadxs en la causa (cuando se ha identificado a alguien y se le ha citado como imputadx), aunque se dan casos en los que esto no es así (si bien son excepcionales).

    Desalojo ilegal: No es lo común, pero puede producirse si se dan determinadas circunstancias, como el aislamiento geográfico, es decir, que se pueda realizar impunemente, lejos de miradas curiosas, o falta de apoyo en ese momento. En este punto abriremos dos apartados:

    Policial: La policía no puede entrar legalmente en una casa sin una orden judicial, ya sea okupada o en propiedad, sin embargo, ilegalmente pueden hacer lo que quieran. Normalmente, si tenemos las ideas claras, la puerta bien cerrada y conocemos la ley, no se arriesgarán a tener un lío en un juzgado por un desalojo ilegal, sobre todo si la calle está llena de gente, por lo que sería conveniente llamar a toda nuestra red de afinidad para evitarlo. En los primeros momentos quizá intenten hacer una tentativa dando un par de patadas a la puerta —para lo que ya estaremos preparadxs—, pero es raro que asalten la casa sin una orden judicial que les respalde. Pedid siempre esa orden, ya que hasta que ésta no este firmada, es vuestra casa. Si finalmente se impone la fuerza bruta —la suya—, existe la posibilidad de que haya agresiones físicas cuando os saquen, para lo que debeis estar preparadxs.

    En el Desalojo del Desguace de Alkorkón apareció el Señor Alcalde, el Concejal de Seguridad, un ejército de pitufos, y un calendario del atleti como orden judicia… solo faltan el cura y el médico. Como un mal chiste de Gila

    Matones: Los matones en sus dos versiones —a sueldo, o lxs propierarixs en persona— pueden aparecer a su vez de dos maneras: con ladridos de advertencia, para los que debemos mantenernos firmes (por lo menos de cara a ellxs), o al abordaje con palos y cadenas. La amenaza de matones es frecuente cuando tratamos con pequeñxs propietarixs, pero no cuando tratamos con grandes inmobiliarias, constructoras, etcétera, puesto que tienen sus equipos jurídicos para encargarse del asunto. No obstante, la mayoría de amenazas quedan en eso, sin embargo no está de más recabar la mayor cantidad de información posible sobre lxs propietarxs por si acaso la cosa se pone fea. Estos datos sólo deberían tenerse para el caso en que la amenaza se plasme en un intento de agresión, ya que contra—amenazar a lxs dueñxs supondría una declaración de guerra que seguramente se pueda evitar. La grabación con cámara oculta o de audio es otra de las estrategias que podemos llevar a cabo para tener pruebas de las amenazas que, si así os conviene de acuerdo con vuestras circunstancias, podréis denunciar para pararles los pies.

    En una casa de un barrio obrero, y tras unos días en la casa, se encontraba sola una persona cuando se presentó un marabunta dispuesta a tirar la puerta abajo. La persona pudo contar con el apoyo de otras 30 personas del barrio que pudieron acudir y pararles los pies. Al final, vino la policía y acordaron salir sacando todas sus cosas, sin que hubiera cargos.

    Desalojo Ordinario: Se trata del más común de los desalojos, y se produce durante el proceso judicial emprendido contra los okupantes —ignorados o no—. El/a juez suele ordenar el desalojo cautelar, —ahora sí empleamos el término en su sentido jurídico—, antes de que el juicio se haya celebrado, siendo la duración del proceso la que determina nuestro periodo de okupación, por eso cuanto más logremos alargar el proceso más tiempo resistiremos al desalojo. (ver apartado legal) Nuestrx abogadx deberá informarnos de las novedades respecto al proceso judicial iniciado contra nuestra casa, y finalmente avisarnos cuando la orden de desalojo sea inminente. Una vez comunicada a nuestrx abogadx la orden tendrá validez. Hace años las órdenes iban acompañadas de día y hora para su ejecución, por lo que la resistencia a los desalojos se preparaba para ese momento, produciéndose a menudo graves enfrentamientos con la policía.  Sin embargo desde hace unos diez años, la fecha de la orden indica el momento a partir del cual se puede proceder al desalojo, sin especificar el día. En los últimos tiempos asistimos a una guerra de desgaste en el caso de los centros sociales, en la que las fuerzas del orden ponen a prueba la capacidad de resistencia ante los desalojos, dilatando el tiempo entre la firma de la orden y su ejecución durante semanas, e incluso meses.

Existe la posibilidad de que el desalojo se ejecute sin que los okupantes se encuentren en el interior, opción que en ocasiones es necesaria para poder salvar la cohesión y salud del grupo, para así poder seguir adelante.

Si el desalojo se produce con gente en el interior, el nivel de violencia depende de múltiples variables para las que conviene estar preparadxs. Sin embargo, no son habituales las agresiones físicas sin provocación previa. Debéis pedir tiempo para sacar vuestras cosas del interior, pero lo normal es que os dejen poco tiempo, por lo que desde el momento en que llegue la orden de desalojo las tengáis preparadas para sacarlas rápida y organizadamente, habiendo sacado ya los objetos de más tamaño y valor. Tened el DNI y la ropa preparadas para vestiros rápidamente.
Existe la posibilidad de que os detengan tras el desalojo y os lleven a comisaría, pero tampoco es la norma habitual.

Una vez ejecutado el desalojo, lo más probable es que no podáis volver a entrar, así es que tened en cuenta no dejar cosas valiosas. Las órdenes de desalojo para un inmueble pueden seguir vigentes tiempo después, según lo estime el/a juez, por lo que si estamos pensando reokupar un inmueble desalojado conviene tener este hecho en cuenta. Existen casos de edificios o pisos desalojados que vuelven a okuparse inmediatamente o tras algunos meses, dejando a la gente procesada por el anterior caso a un lado para que la nueva okupación se desligue judicialmente de la anterior.

Un desalojo es solo parte del juego, okupas—te desalojan es el binomio inseparable que completa este ciclo y esta lucha. No debemos decaer ante este bache, ya que esa es la verdadera derrota. El apoyo mutuo y la solidaridad no deben quedarse en consignas o frases vacías, sino que con cada golpe nos hagan más fuertes, más experimentadxs, más profesionales, perfeccionar nuestro noble arte, y seguir detonando los pilares de la propiedad que sostienen este sistema que nos ahoga y nos exprime para sacarnos nuestro dulce jugo de vida…

¡UN DESALOJO, OTRA OKUPACIÓN!

Salud, nos vemos en las calles.